CONVIVENCIA Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS DOCUMENTO
La convivencia es el conjunto
de prácticas que realizamos todos los días con las personas que nos rodean,
sean familiares, amigos, conocidos o desconocidos. Esas relaciones las llevamos
a cabo en distintos escenarios como el hogar, los centros educativos, la
iglesia o el parque.
En nuestras acciones diarias
pueden influir las condiciones del medio donde vivimos, lo que no quiere decir
que si estamos en un medio violento, debemos reaccionar de la misma forma, sino
que por el contrario, tenemos la opción de actuar bajo concepciones
democráticas que contribuyan a una mejor convivencia.
En el caso de los colombianos,
las prácticas de convivencia y la manera de resolver las situaciones difíciles,
guardan mucha relación con el conflicto interno que vive la nación y con la
manera como el Estado, de acuerdo con la Constitución de 1991, viene
presentando nuevas alternativas para estimular una mayor participación
ciudadana en todos los ámbitos de la convivencia y la observancia de las normas
por parte de todos los miembros de la sociedad.
“La convivencia implica
reconocernos como seres únicos y diferentes, capaces de solucionar conflictos.”
Las posturas dogmáticas, la
intransigencia, la intolerancia, y el hecho de creerse "portadores de la
verdad", han estado presentes en las prácticas de los distintos actores
políticos y del resto de la sociedad, a través de la historia de nuestro país.
Por ejemplo, las disputas políticas, entre los nacientes partidos políticos, a
mediados del siglo XIX, se dirimieron a través de métodos violentos.
Desde la promulgación de la
Carta Política de 1991 se ha buscado dar un manejo diferente que supone la
coexistencia de muchos pensamientos y la concordancia entre lo que dicen las
normas y lo que se hace en la realidad.
Los elementos de la convivencia
La convivencia está compuesta
por cuatro elementos: el conflicto, porque se debe aprender a convivir con él,
pues siempre va a estar presente; la incertidumbre, porque todo está cambiando,
en especial las personas con las que nos relacionamos cada día; el otro
diferente, porque cada persona es un mundo del que conocemos apenas una parte;
y la memoria colectiva, porque la mayoría de las cosas que se hacen en la vida
cotidiana son el producto del conocimiento que ha desarrollado la sociedad
desde tiempos pasados.
El conflicto
La palabra conflicto significa
"chocar entre sí", y expresa circunstancias negativas y
desagradables, que por lo general están vinculadas con la violencia; que a su
vez significa infringir los derechos e integridad de alguien.
Los seres humanos tenemos la
necesidad de relacionar nos entre sí para garantizar nuestra existencia, desde
este punto de vista es posible reconocer a los demás como facilitadores de la
vida en comunidad. Sin embargo, las personas como seres diferentes y
antagónicos están expuestas al conflicto por la diferencia de sus prioridades e
intereses.
Reconocer la complejidad de
los seres humanos y evitar verlos como una amenaza, facilita el manejo de las
situaciones de conflicto, permite la comprensión de la interacción humana y
contribuye a generar los cambios que la sociedad requiere.
La incertidumbre
El mundo donde vivimos, ofrece
la apariencia de orden y certidumbre permanente, de tal forma que parece que
nada cambiará. Sin embargo, la vida social está en permanente dinámica y sujeta
a cambios. En esta dinámica cualquier elemento que signifique transformación,
causa inseguridad o incertidumbre. Desde tal óptica, las instituciones como la
escuela y los medios de comunicación, tienen la responsabilidad de construir
formas de convivencia flexibles, que analicen las bondades de lo nuevo y estén
dispuestas a abrirles su propio espacio.
Un ejemplo del temor a lo
nuevo lo constituyen las prácticas de la juventud de todos los tiempos, en
cuanto a su vocabulario, manera de vestir y gustos musicales, que al parecer
han estado en contravía y han sido rechazados por su anterior generación, por
el temor a la ruptura de preceptos, consideraciones y valores, en apariencia
muy sólidas y dignas de preservar.
Alrededor de 1960, surgió en
el mundo occidental, un nuevo género musical, conocido como rock. A sus
seguidores se les asoció con el consumo de droga y las prácticas de convivencia
poco convencionales. Muchas personas adultas de aquellos años rechazaron y se
opusieron a esta forma de expresión de la cultura, sin embargo, el rock se
mantuvo y se abrió espacio en diferentes sociedades, al punto que en la
actualidad es un elemento que ha servido para construir convivencia. En algunas
ciudades de Colombia y del mundo, se realizan conciertos y festivales de rock y
de otros géneros musicales más recientes, lo cual demuestra que la sociedad se
transforma y, por consiguiente, la incertidumbre es inherente a la condición
humana.
El otro diferente
Cada persona es diferente,
piensa y actúa distinto y forma parte de un grupo cultural con tradiciones y
costumbres particulares. Sin embargo, esta pluralidad puede convertirse en una
amenaza permanente para la convivencia, cuando se piensa que lo ideal es
uniformar a las personas en su pensamiento y actitudes. Reconocer a los demás
seres humanos como diferentes, es comprender su integridad y aceptar la
diversidad de la sociedad de la cual se forma parte.
La Constitución de 1991
reconoce que la sociedad colombiana está conformada por una gran diversidad
étnica y cultural, que se manifiesta en la presencia del grupo raizal de San
Andrés y Providencia, los afrocolombianos que habitan en la región del Pacífico
y del Caribe, el pueblo room o gitano, disperso por todo el territorio
nacional, la población indígena que conforma cerca de 80 comunidades y en los
grupos socioculturales que habitan las diferentes regiones como el paisa, el
opita, o el pastuso.
La diversidad del pueblo
Colombia no, antes de ser un obstáculo para la convivencia armónica, se debe
comprender como el patrimonio que permite construir una sociedad pluralista y
democrática.
La memoria colectiva
La memoria colectiva es la
información que tiene cada persona, acerca de la cultura y de la manera como
funciona la sociedad a la que pertenece.
Esta información orienta la
cultura del grupo social, define las pautas de con vivencia y determina las
formas de preservación o de adaptación frente a nuevas situaciones. Por eso,
cuando en la memoria colectiva de una sociedad está definida una determinada
práctica de convivencia, lo más probable es que esta se perpetúe al
transmitirse de generación en generación.
Los escenarios de la convivencia
Los escenarios de la
convivencia son todos aquellos espacios de encuentro que tenemos con nuestros
semejantes en la vida cotidiana. En estos escenarios se aprenden y se
construyen las prácticas de convivencia.
La familia
El primer escenario de la
convivencia es la familia, en ella se dan los principales procesos de
socialización, porque se aprende a ser papá, mamá, hija, hijo, hermano o
hermana y a ser miembro de un grupo humano llama do familia. La convivencia en
familia permite aprender y reproducir las prácticas que respetan las
"reglas", es decir, las prácticas democráticas, o por el contrario,
las prácticas violentas. La familia, entonces tiene una gran responsabilidad en
cuanto al conocimiento y a la formación de una convivencia fundada en las
prácticas democráticas.
En las sociedades modernas, la
familia comparte su responsabilidad en la formación de los miembros de una
sociedad, con otras instituciones como los centros educativos, los medios de
comunicación y la comunidad. De igual manera, las relaciones interpersonales
que se establecen en otros espacios o eventos como otros espacios o eventos,
como el parque, el centro comercial o el concierto, también aportan elementos
al aprendizaje social, que deben ser facilitadores para alcanzar una sana
convivencia.
La Escuela
La escuela, entendida como el
conjunto de instituciones que realizan una labor educativa, tiene una gran
importancia en la formación de las personas; por eso, en la actualidad, es
considerada por el Estado y por la sociedad como la principal responsable del
futuro del país y como la máxima orientadora y formadora de sus ciudadanos. En
la escuela es posible construir saberes, nuevas miradas del mundo y formar
ciudadanos responsables, tolerantes y participativos.
La Corte Constitucional en la
sentencia C371 de 1994, se refirió al proceso educativo en los siguientes
términos: "Educar es conducir y conducir no es arrastrar. Por la fuerza se
arrastra pero no se conduce. Suprimir por el uso de la fuerza, la capacidad
evaluativa del ser humano, es ignorar las condiciones que lo hacen digno. Quien
conduce, enseña el camino que juzga mejor, pero el que arrastra elimina
brutalmente toda posibilidad de optar. Cosifica al sujeto, al despojarlo de la libertad
que lo signa".
Las organizaciones políticas
Las organizaciones políticas,
entendidas como aquellas que se conforman para participar en la vida
democrática del país, también son parte de este escenario donde se construye la
convivencia y se ejercitan los derechos ciudadanos. A través de ellas las
personas y los grupos.
Los medios masivos de comunicación
Los medios masivos de
comunicación son otro escenario fundamental para la convivencia, en sociedades
con proyectos democráticos en formación, como es el caso de la sociedad
colombiana. Su papel es preponderante en la medida que facilitan la expresión
plural de los diversos sectores sociales y contribuyen al conocimiento masivo
de propuestas, opiniones o puntos de vista, acerca de los problemas que afectan
a las sociedades.
Los medios de comunicación
facilitan la relación directa entre los ciudadanos y las instituciones, puesto
que sirven de canal entre los ciudadanos que expresan sus necesidades e
intereses y el funcionario que las debe resolver. En la actualidad son
frecuentes las encuestas por Internet, los reclamos por la mala prestación de
los servicios públicos a través de medios como el teléfono, la radio o la
televisión, al igual que las discusiones acerca del presupuesto de un municipio
a través de una teleconferencia en la que participan funcionarios y ciudadanos.
El escenario cultural
Hasta mediados del siglo
pasado el país estaba conformado por culturas muy definidas, tanto en las áreas
rurales como en las urbanas, debido que la mayor parte de la población era
campesina y cada municipio conservaba una arraigada tradición cultural. Entre
tanto, en las pequeñas y florecientes ciudades, germinaba la pluralidad
cultural como consecuencia de la paulatina inmigración. Las escasas vías y
medios de comunicación contribuían al aislamiento de los pueblos y al limitado
intercambio cultural.
En la actualidad, más del 70%
de la población colombiana habita en las ciudades, que cada vez albergan una
mayor heterogeneidad cultural con marcadas diferencias entre los grupos
generacionales. En cada ciudad se construye una trama social muy densa y
difícil de comprender, porque en ellas se encuentran y se mezclan las
diversidades étnicas y culturales, y existen numerosos espacios de expresión
como el cine, el teatro, las bibliotecas, los museos, las librerías, los sitios
de diversión y esparcimiento, y los centros educativos.
Hoy en día, el sector rural
mantiene culturas homogéneas y tradicionales que no son ajenas al proceso
modernizador que vive el país y que circula con fuerza por los medios de
comunicación masiva.
El ejercicio de la convivencia
tanto urbana como rural, permite compartir en un mismo espacio toda esa
diversidad de costumbres, gustos e intereses, asimilar al otro sin perder la
identidad propia, e incorporar a nuestra cultura lo que más nos atraiga de los
otros.
Los principios de la
convivencia
El ser humano posee una
tendencia natural a vivir con otros, sin embargo, la orientación de la
convivencia social no es espontánea, sino que se construye a través de las
pautas o principios que se acuerdan. El interés de la actual sociedad
colombiana es fortalecer la convivencia mediante prácticas que acepten la
diferencia, que resuelvan el conflicto, que protejan la vida, los Derechos
Humanos y la felicidad, y que estén abiertas a afrontar nuevos cambios.
Diversas organizaciones, entre ellas la Fundación Social, plantean los
siguientes principios que orientan la convivencia:
Aprender a no agredir al congénere
El respeto hacia los otros es
el fundamento de la convivencia y permite valorar la vida del otro como a la
propia vida. Respetar y respetarse implica dejar de lado toda actitud agresiva
sin que por ello se pierda la competitividad, también implica ser fuerte sin
perder la ternura y la comprensión del otro, quien, por ser diferente, puede
ser un complemento o quizá un opositor, pero nunca un enemigo.
Aprender a comunicarse
Toda comunicación busca
transmitir un mensaje que se espera sea reconocido por todos. Cada quien se
afirma cuando el otro lo reconoce a través de los mensajes que le comunica. Una
sociedad que aprende a comunicarse encuentra siempre formas de solucionar sus
conflictos de forma pacífica.
Aprender a interactuar
Relacionarse con los otros
implica aprender a percibirse y a percibir a los demás como personas que
evolucionan y cambian en su interacción, pero que siempre guían su
comportamiento por las reglas básicas y universales de los Derechos Humanos.
Aprender a decidir en grupo
La convivencia armónica de una
sociedad depende de su capacidad para participar en la concertación de
intereses y en la toma de decisiones. Cuando se aprende a concertar en grupo se
puede alcanzar el máximo bienestar para la comunidad.
Aprender a cuidarse
La convivencia supone aprender
a cuidar el "bien estar" físico y psicológico de sí mismo y de los
otros; esta es una forma de expresar el amor por la vida. Aprender a cuidar se
significa también aprender a crear condiciones de vida adecuada para todos.
Aprender a cuidar el entorno
Aprender a vivir socialmente
es ante todo aprender a estar en el mundo; es aceptar que somos parte de la
naturaleza y del Universo y que no es posible herir al planeta, sin herirnos a
nosotros mismos. La convivencia social supone cuidar la biosfera que es el
lugar donde vivimos.
Aprender a valorar el saber social
El conocimiento de los saberes
culturales y académicos, forma mujeres y hombres más racionales, más vinculados
a la historia y a la vida cotidiana de la sociedad, y por lo tanto con mayor
capacidad para comprender los beneficios y las posibilidades de la convivencia
social.
Mecanismos para negociar
La teoría general para
resolver conflictos, plantea algunos mecanismos que se deben tener en cuenta en
el momento de negociar, ya que ayudan de manera eficaz a lograr acuerdos, que
satisfacen los intereses de las partes y resuelven el problema.
Los acuerdos o soluciones de ganar Vs ganar
En la solución de conflictos
es importante considerar, que siempre existe la posibilidad de que las partes
involucradas lleguen a acuerdos que pueden satisfacer los intereses de ambas.
De esta manera, no hay perdedores ni ganadores absolutos, sino que cada uno
obtiene un beneficio.
Enfocarse en el problema
El proceso para resolver
problemas no debe enfocarse en las personas, sino en el problema. A menudo se
dice que el otra tiene la culpa, pero eso no ayuda en la solución del problema,
sino que por el contrario, puede llevar a que el conflicto adquiera mayores
dimensiones. En cambio enfocarse en el problema, implica definirlo, y encontrar
las diferencias entre posiciones, intereses y necesidades. Cuando se conoce
claramente la posición de las partes frente al conflicto y lo que esperan
alcanzar, es más fácil encontrar la solución.
Participar directamente en la
toma de sus decisiones En una situación de conflicto, lo más conveniente, es
que las partes involucradas participen directamente en el pro ceso que busca
una solución, por cuanto cada una tiene un conocimiento más objetivo de la
situación y puede proponer soluciones efectivas que convengan a todos y así
lograr acuerdos rápidos y eficaces.
Para resolver un conflicto es
indispensable la participación de los directamente involucrados, enfocarse en
el problema y buscar soluciones que beneficien a todos.
Acudir a la mediación
Aunque lo ideal en la solución
de conflictos es que las partes encuentren directamente la solución, en
ocasiones la dificultad de llegar a un acuerdo hace necesaria la intervención
de un tercero o mediador. La mediación ayuda a conciliar, a poner de acuerdo a
las partes que se debaten en una controversia de intereses y propósitos.
El papel del mediador es
inducir a las partes a realizar un proceso de análisis que les indique el mayor
número de posibles soluciones y oriente para tomar la decisión más conveniente.
En este proceso puede ocurrir que el mediador encuentre la solución perfecta,
pero que las partes no la acepten, lo que implica regresar al punto de partida.
Por su parte, el arbitramento,
como mediación, se diferencia de la conciliación en que el acuerdo no es
buscado por las partes, sino que éstas de antemano someten sus diferencias a la
llamada cláusula arbitral.
El arbitramento muy común en
materia mercantil, a las decisiones se les llama laudos y generalmente se
relacionan con bienes o con derechos patrimoniales.
En Colombia existen
instituciones y funcionarios públicos que intervienen en la solución de
conflictos como son los jueces, los inspectores de tránsito o de policía, los
defensores de familia, los jueces y los fiscales. También hay particulares que
contribuyen en la solución de conflictos como es el caso de los Jueces de Paz,
de los centros de conciliación de las notarías y de las cámaras de comercio.
Los Jueces de Paz
La Constitución de 1991, en el
Artículo 247, estableció que la ley podría crear Jueces de Paz con el fin de
resolver en equidad, conflictos individuales y comunitarios. También estableció
su elección mediante el voto popular.
De acuerdo con lo consagrado en
la Constitución, la Ley 497 del 10 de febrero de 1999, creó la figura de los
Jueces de Paz y reglamentó sus características y funciones.
La mediación de los Jueces de
Paz evita a las partes en conflicto, tener que acudir a los estrados
judiciales.
La justicia de paz es una
función pública y por lo tanto gratuita. Sin embargo, el Consejo Superior de la
Judicatura puede señalar los costos que pueda causar una actuación del Juez de
Paz.
La justicia de paz es una
institución independiente y autónoma con el único límite de las normas
contenidas en la Constitución nacional. Se diferencia del poder de la rama
Judicial, en que sus providencias sólo están sometidas al imperio de la ley. Es
decir, que las decisiones de un Juez de Paz deben respetar las normas contenidas
en la Constitución, mientras que las decisiones de los jueces de la rama
Judicial deben ceñirse también a las leyes escritas en los códigos.
La intervención del Juez de
Paz de be ser requerida por las comunidades o las personas de común acuerdo y
en forma voluntaria.
La solicitud de intervención
del Juez de Paz puede formularse de común acuerdo entre las partes y de manera
oral o escrita, lo cual corresponde al Artículo 229 de la Constitución
nacional, que establece que toda persona tiene derecho a acceder a la
administración de justicia y que la ley debe indicar en qué casos lo puede
hacer sin que se encuentre representada por un abogado.
Aunque la solicitud que se
eleva ante un Juez de Paz puede ser verbal, se debe levantar un acta en la cual
constan la identidad de las partes, su domicilio, la descripción de los hechos
y la controversia existente entre ambos, así como el lugar, fecha y hora donde
se va a efectuar la audiencia de conciliación.
Son funciones de los Jueces de
Paz:
Promover la convivencia
pacífica de las comunidades.
Buscar la solución integral
y pacífica de los conflictos entre particulares o los de una comunidad.
Tomar decisiones en equidad,
más no en Derecho. Es decir, que aun que deben respetar las normas consagradas
en la Constitución, no se rigen por todo el conjunto de leyes, sino que actúan
según los criterios de justicia propios de cada comunidad.
Referirse solamente a
asuntos que se pueden transigir, conciliar o de asistir, es decir, que no estén
sometidos a solemnidades judiciales especiales y que su cuantía no exceda de
100 salarios mínimos mensuales vigentes. Por ejemplo, un Juez de Paz puede
intervenir para solucionar el conflicto causa do a la propiedad del vecino.
Convivencia y democracia en el centro escolar
La democratización de la
escuela ha servido para hacer de ella un nuevo escenario de convivencia, cuyos
ámbitos de discusión, formación y participación logran gran impacto en las
relaciones familiares y sociales.
Antes de la Constitución de
1991, la participación de los estudiantes y de la comunidad, en las decisiones
de los centros educativos, era muy limitada, pero la nueva Carta Política abrió
las puertas para replantear las relaciones de poder y hacer el tránsito hacia
formas de disenso, consenso y concertación, como una manera de buscar el
acuerdo y evitar la imposición arbitraria.
La democratización de la
escuela es un mandato constitucional, que se encuentra explícito en los
siguientes artículos:
Artículo 41. Hace referencia a
que todas las instituciones de educación, oficiales o privadas,
"fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y
valores de la participación ciudadana".
Artículo 67. Dice que "la
educación formará al colombiano en el respeto a los Derechos Humanos, a la paz
y a la democracia".
Artículo 68. Señala que la
"comunidad educativa participará en la dirección de las instituciones de
educación".
Para desarrollar lo que
plantea la Constitución nacional, en los anteriores artículos, se creó la Ley
115 de 1994 o Ley General de
Educación, que reglamenta
muchos aspectos de las prácticas educativas, como los siguientes:
El objetivo prioritario de la
educación, es que los colombianos se apropien de los valores y principios de la
democracia y que se promueva el respeto por los Derechos Humanos.
El alumno es el centro del
proceso educativo y debe participar activamente en su propia formación integral
y la educación debe favorecer plenamente el desarrollo de la personalidad del
educando.
En los consejos directivos de
los establecimientos de educación básica y media, habrá un representan te de
los estudiantes, escogido por ellos mismos, de acuerdo con el reglamento de
cada institución.
En las instituciones
educativas, los estudiantes elegirán a un alumno del último grado que ofrezca
el establecimiento, para que actúe como personero de los estudiantes y promotor
de sus derechos y deberes.
Los establecimientos
educativos tendrán un reglamento o manual de convivencia en el cual se
definirán los derechos y las obligaciones de los estudiantes, quienes deben
intervenir en su elaboración.
Los centros escolares deben
promover la creación del Consejo de Estudiantes y del Consejo de Padres de
Familia.
El desarrollo de las
anteriores normas, en las instituciones educativas, han otorgado a las y los
estudiantes un protagonismo que está contribuyendo a hacer más respetuosas las
relaciones de convivencia y a formar ciudadanos con una mayor capacidad para ejercer
sus derechos y cumplir con sus deberes en el marco de una sociedad democrática

Comentarios
Publicar un comentario